El dólar estadounidense continúa siendo la moneda más utilizada en todo el mundo, manteniendo su dominio como el principal medio de intercambio y unidad de cuenta. Mientras tanto, el oro ha emergido como el activo global más reservado, destacando un cambio en el sistema monetario mundial donde las funciones de reserva de valor se separan cada vez más de las de medio de intercambio y unidad de cuenta. Este desarrollo subraya una transformación significativa en la estructura de los sistemas financieros globales, con el papel del oro como activo de reserva volviéndose más pronunciado.