La volatilidad del mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. se ha disparado hasta su nivel más alto desde marzo, con el índice MOVE escalando desde 80 el martes hasta 104 el jueves. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años llegó a tocar brevemente el 5,2 % antes de retroceder hasta el 5,163 %, lo que señala un posible estrés en las condiciones crediticias globales. A pesar de este repunte, los activos de riesgo se han mantenido en gran medida imperturbables, divergiendo marcadamente de las señales tradicionales del mercado de bonos. La volatilidad implícita del bitcoin (BVIV) se sitúa cerca de su mínimo del año, en 37, mientras que el VIX de Cboe permanece próximo a los mínimos anuales, en torno a 14. Los datos de correlación ponen de manifiesto esta desvinculación: el coeficiente VIX-MOVE pasó a terreno negativo, en -0,06, por primera vez desde abril de 2024, y la correlación BVIV-MOVE se ubica en -0,37. Esto indica que ni los mercados de criptomonedas ni los de renta variable están incorporando actualmente en sus precios los elevados riesgos de volatilidad evidentes en los bonos del Tesoro.