La correlación entre las acciones estadounidenses y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ha alcanzado su nivel más negativo desde 1999. Esto marca una de las divergencias más significativas entre los mercados de acciones y bonos vistas en el siglo XXI. La correlación negativa sugiere que, a medida que aumentan los rendimientos de los bonos, los precios de las acciones se mueven en la dirección opuesta, destacando un posible cambio en la dinámica del mercado.