La importancia del mercado de valores estadounidense como piedra angular de la estabilidad financiera de Estados Unidos está aumentando, con un 55% de los estadounidenses que ahora poseen acciones. Esta tendencia ha sido impulsada por iniciativas como las Cuentas Trump, que han introducido a 28 millones de estadounidenses adicionales a la propiedad de acciones. Como resultado, un amplio espectro de la población, incluyendo al 1% superior, la clase media y los grupos de ingresos bajos, tiene intereses en la salud del mercado, creando una presión política sustancial para evitar caídas prolongadas. Se especula que la Reserva Federal podría intervenir en futuras caídas del mercado comprando ETFs de acciones, una práctica ya adoptada por países como China y Japón. Este posible movimiento se ve como una respuesta a las entradas persistentes en los ETFs durante las caídas del mercado y a una encuesta que indica que el 75% de los encuestados cree que la Fed apoyará los mercados en la próxima crisis. Este desarrollo se considera una consecuencia de las políticas monetarias expansivas y los niveles de deuda en Estados Unidos, que parecen cada vez más irreversibles.