Estados Unidos ha solicitado a las principales refinerías que reduzcan voluntariamente las exportaciones de diésel. Esta solicitud se dirige a los actores clave de la industria como parte de un esfuerzo por gestionar los niveles de suministro de combustible a nivel nacional. La directriz es actualmente voluntaria y no obligatoria, lo que evidencia la preocupación del gobierno por la disponibilidad de diésel sin imponer restricciones regulatorias inmediatas sobre los envíos internacionales.