La rápida expansión de las tecnologías de inteligencia artificial ha incrementado significativamente la demanda de electricidad de los centros de datos en todo Estados Unidos, lo que ha provocado un aumento en los precios de la electricidad y advertencias de cortes de energía en algunas regiones. En respuesta, la Comisión Federal Reguladora de Energía de EE. UU. (FERC) ha instruido a los operadores regionales de la red a acelerar los procesos de interconexión para los grandes consumidores de electricidad, incluidos los centros de datos. Además, FERC anunció que ya no realizará evaluaciones proactivas de impacto ambiental bajo NEPA para el desarrollo de nuevas normativas. Actualmente, más de 4,000 centros de datos operan en EE. UU., con muchos más en construcción, superando la puesta en marcha de nuevas plantas de energía. Este desequilibrio ha llevado a las principales empresas tecnológicas a asegurar agresivamente asignaciones de electricidad para sus instalaciones. Según el Instituto de Investigación de Energía Eléctrica, los centros de datos ahora consumen alrededor del 5% de la electricidad del país, una cifra que se espera aumente al 20% para 2035.