Los precios del petróleo en EE. UU. han caído por debajo de la marca de los 90 dólares, reflejando la volatilidad continua del mercado. Esta caída se produce en un contexto de incertidumbres económicas globales y una demanda fluctuante que siguen afectando al sector energético. La bajada de los precios del petróleo es significativa, ya que podría influir en las tasas de inflación y en las políticas económicas en los próximos meses.