Estados Unidos ha alcanzado un hito fiscal significativo, con una deuda nacional que supera los 39 billones de dólares, excediendo la producción económica anual del país. Según los datos más recientes, la deuda federal en manos del público se sitúa aproximadamente en 31,27 billones de dólares, mientras que el PIB nominal para el año que terminó el 31 de marzo se estimó en 31,22 billones de dólares, resultando en una relación deuda/PIB del 100,2%. Esta es la primera vez desde la posguerra que la deuda supera al PIB, lo que destaca el elevado endeudamiento del gobierno. Los pagos de intereses sobre la deuda ahora representan alrededor del 14% del gasto federal, superando los gastos en defensa. En la primera mitad del año fiscal 2026, los pagos de intereses totalizaron 529 mil millones de dólares, en comparación con 461 mil millones para defensa. La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que, sin cambios en el gasto o los ingresos, la deuda podría aumentar hasta el 120% del PIB para 2036. El rápido aumento de la deuda, que ha crecido un 164% desde 2011, ha provocado llamados a reformas presupuestarias, incluyendo un freno constitucional a la deuda. A nivel mundial, la deuda de Estados Unidos sigue siendo significativamente mayor que la de otras grandes economías, con la deuda de Japón en 8,6 billones de dólares y la de China en 14 billones. El estado financiero del gobierno de EE. UU. para el año fiscal 2025 mostró una posición neta negativa de 41,72 billones de dólares, con 6,06 billones en activos frente a 47,78 billones en pasivos. El crecimiento económico, las tasas de interés y las políticas fiscales serán cruciales para moldear la trayectoria futura de la deuda.