Las tasas hipotecarias en Estados Unidos han caído por debajo del 6%, alcanzando su punto más bajo desde 2022. Esta disminución marca un cambio significativo en el mercado inmobiliario, potencialmente aliviando la carga financiera de los compradores de viviendas y estimulando una mayor actividad en el sector inmobiliario. La reducción de las tasas podría conducir a un aumento en la refinanciación y la compra de viviendas, ya que los consumidores aprovechan las condiciones de préstamo más favorables.