El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos aumentó un 2,4 % interanual en el último informe, marcando una tasa de inflación más baja de lo anticipado. En términos mensuales, el IPC subió un 0,2 %, también por debajo de las expectativas. Estas cifras sugieren una moderación en las presiones inflacionarias, lo que podría influir en las futuras decisiones de política monetaria.