El mercado inmobiliario de Estados Unidos está experimentando un desequilibrio significativo, con un 44 % más de vendedores de viviendas que compradores, marcando una de las brechas más grandes en la historia. Este desarrollo destaca un posible cambio en la dinámica del mercado, ya que la oferta de viviendas en venta supera la demanda. Esta disparidad podría afectar los precios de las viviendas y la actividad del mercado, ya que los vendedores compiten por un grupo limitado de compradores.