Estados Unidos ha emitido una licencia general de 60 días que permite la venta, producción y entrega de petróleo iraní. Esta autorización temporal representa un cambio significativo en la política, con un posible impacto en los mercados petroleros globales y las relaciones diplomáticas. La licencia tiene como objetivo facilitar transacciones específicas que involucren petróleo iraní, aunque las implicaciones más amplias para el comercio internacional y las sanciones aún están por verse.