Los precios de la gasolina en Estados Unidos han registrado su mayor aumento en un mes desde al menos 1967, según los últimos datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este aumento sin precedentes destaca presiones inflacionarias significativas dentro del sector energético, afectando a los consumidores en todo el país. El informe del IPC subraya la volatilidad en los costos del combustible, que han sido influenciados por diversos factores globales y nacionales.