Los responsables políticos de Estados Unidos están lidiando con una contradicción en las narrativas sobre la productividad impulsada por la inteligencia artificial. Por un lado, el auge de la productividad en China impulsado por la IA se percibe como una amenaza que podría socavar la competitividad global. Por otro lado, el esperado auge de la productividad impulsada por la IA en Estados Unidos se ve como una fuerza positiva, que se espera fortalezca el mercado bursátil sin afectar negativamente el empleo. Esta dicotomía resalta los complejos desafíos de equilibrar el avance tecnológico con la estabilidad económica.