Los precios al consumidor en Estados Unidos experimentaron una caída en junio, marcando la primera disminución en seis años. Este desarrollo ocurre mientras una medida clave de la inflación subyacente se mantuvo en gran medida sin cambios, lo que podría reducir la urgencia para que la Reserva Federal implemente más aumentos en las tasas de interés. La disminución en los precios al consumidor podría señalar un cambio en las condiciones económicas, proporcionando cierto alivio en medio de las presiones inflacionarias continuas.