Estados Unidos se está enfocando en garantizar el libre flujo de navegación a través del Estrecho de Ormuz, con el objetivo de disminuir la amenaza que representa Irán. Este movimiento estratégico se considera una forma de reforzar el liderazgo global de Estados Unidos y aumentar la confianza del mercado. El esfuerzo establece paralelismos con el cambio en el estatus de Gran Bretaña tras la Crisis de Suez, destacando el impacto potencial en la influencia internacional y la estabilidad económica.