El presidente Trump ha rechazado el plan de alto el fuego de siete días propuesto por Irán y ha comunicado a sus asesores que espera reanudar los bombardeos después de las elecciones de medio mandato de noviembre. Teherán se había ofrecido a reabrir el estrecho de Ormuz y a reiniciar las negociaciones nucleares si Estados Unidos levantaba su bloqueo portuario, pero Trump sigue siendo escéptico de que Irán acceda a cumplir sus exigencias. La magnitud de los posibles ataques aéreos sigue sin estar clara, aunque los funcionarios señalan que Trump se muestra reacio a lanzar operaciones a gran escala debido a la disminución de las reservas de municiones. Washington ha informado a Irán y a los mediadores de que no tiene intención de levantar el embargo marítimo, al considerar que la presión económica acabará obligando a Teherán a aceptar un acuerdo favorable. Mientras las negociaciones sobre las cuestiones nucleares continúan a través de intermediarios, los esfuerzos liderados por Estados Unidos para garantizar el paso de los buques cisterna por el estrecho de Ormuz han reducido la urgencia de alcanzar un pacto inmediato. Los funcionarios indican que la Administración considera que las sanciones sostenidas son la principal palanca de presión para asegurar unas condiciones aceptables tanto para Washington como para sus aliados del Golfo Pérsico.