Trump ha proyectado que la demanda de energía impulsada por la inteligencia artificial podría triplicarse para 2035. Sugirió que las empresas tecnológicas podrían responder construyendo sus propias centrales eléctricas, potencialmente vendiendo el excedente de electricidad de vuelta a la red. Esta previsión destaca el impacto significativo que la IA podría tener en la infraestructura energética y el potencial de que las empresas tecnológicas desempeñen un papel más importante en la producción de energía.