El presidente Trump está considerando un cambio de política que permitiría a los fabricantes chinos de automóviles producir vehículos eléctricos dentro de los Estados Unidos. Esta posible medida supone un giro significativo respecto de las restricciones comerciales anteriores y podría reconfigurar el panorama de la fabricación nacional de vehículos eléctricos al introducir la competencia directa de los grandes productores chinos en suelo estadounidense. La propuesta sugiere un reajuste estratégico de las relaciones automotrices entre Estados Unidos y China, posiblemente orientado a acelerar la capacidad nacional de producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de la cadena de suministro. No se ha anunciado ningún calendario específico ni marco regulatorio para implementar este cambio.