La administración Trump ha optado por eludir las estrictas regulaciones sobre activos criptográficos de los Acuerdos de Basilea, promoviendo un enfoque regulatorio neutral en cuanto a la tecnología para los valores tokenizados en Estados Unidos. Esta medida permite que las grandes instituciones financieras desarrollen y obtengan beneficios de los activos tokenizados sin adherirse a los estándares de ponderación de riesgo alto del Comité de Basilea, que pueden alcanzar hasta un 1250 % para las entidades que no cumplen. Los principales reguladores estadounidenses, incluidos el FDIC, la Reserva Federal y la OCC, han adoptado una estrategia de "Estados Unidos Primero", equiparando los valores tokenizados con sus contrapartes tradicionales en términos de derechos legales. Grandes actores financieros como la Bolsa de Nueva York, Goldman Sachs, Nasdaq, DTCC, BlackRock, Bank of New York Mellon, Citigroup y JPMorgan Chase están capitalizando este cambio regulatorio. Estas instituciones han iniciado proyectos piloto y plataformas para acciones, fondos y depósitos tokenizados, posicionándose como posibles líderes en el creciente campo de los valores tokenizados.