La administración Trump está implementando una estrategia novedosa de apoyo corporativo mediante la adquisición de participaciones accionarias en empresas estadounidenses críticas, enfocándose en sectores vitales para la seguridad nacional como los semiconductores y la energía nuclear. Este enfoque, que se aparta de los rescates y subsidios tradicionales, tiene como objetivo apoyar a las empresas en dificultades mientras potencialmente genera rendimientos similares a los del capital de riesgo para el Tesoro de los Estados Unidos. Un ejemplo notable es la adquisición por parte de la administración de una participación del 9.9% en Intel, valorada en aproximadamente 10 mil millones de dólares, en medio de los desafíos del mercado que enfrenta la empresa. El modelo de inversión en acciones ha generado debate, con partidarios que sugieren que podría reducir el déficit fiscal si tiene éxito, mientras que los críticos advierten sobre posibles amenazas a los principios del libre mercado y un aumento de la influencia gubernamental en la gobernanza corporativa. El impacto de la estrategia se subraya con el posterior aumento del precio de las acciones de Intel. Además, el informe destaca que las inversiones de capital continuas por parte de los gigantes tecnológicos estadounidenses en infraestructura de inteligencia artificial están fortaleciendo la resiliencia del mercado bursátil a pesar de las tensiones geopolíticas y los altos precios del petróleo.