El token Trove ($TROVE) experimentó una caída dramática tras su lanzamiento el 20 de enero, con una caída de su precio de más del 95%, lo que generó preocupaciones significativas sobre la viabilidad de los derivados de NFT. El lanzamiento del token siguió a un período tumultuoso de ICO, donde Trove recaudó 11,5 millones de dólares pero enfrentó críticas por alterar repetidamente las reglas de recaudación de fondos, lo que llevó a una incertidumbre en el mercado. El cambio repentino del proyecto desde su hoja de ruta original para lanzarse en Solana alimentó aún más el escepticismo. Las acusaciones de mala gestión y falta de transparencia se intensificaron, con denuncias de "estafa de salida" y "fraude" que surgieron. El colapso ha provocado una reevaluación del ambicioso plan de Trove de tokenizar coleccionables en derivados perpetuos, destacando los desafíos de establecer mecanismos de precios confiables y liquidez para tales activos.