La reciente sentencia Slaughter de la Corte Suprema ha incrementado significativamente la influencia presidencial sobre el nombramiento de comisionados en la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). Esta decisión permite que cada elección presidencial pueda remodelar potencialmente la política criptográfica de EE. UU., ya que las nuevas administraciones podrían alterar rápidamente la composición de estos organismos reguladores. La sentencia, que no ha recibido una atención generalizada, subraya el potencial de cambios rápidos en la política del sector de las criptomonedas tras las elecciones. Aunque la decisión otorga a los presidentes un mayor control sobre la SEC y la CFTC, notablemente excluye a la Junta de la Reserva Federal de cambios similares, manteniendo su estructura e independencia actuales.