Un estudio reciente no encontró correlación a largo plazo entre Bitcoin y el oro, desafiando la idea de que Bitcoin funciona como un activo refugio similar al oro. El análisis, que incluyó pruebas de correlación y cointegración, reveló que Bitcoin y el oro no muestran una relación estructural inversa ni una reversión a la media estable. La prueba de cointegración de Engle–Granger no mostró cointegración significativa, con un valor p de 0,44, lo que indica que ambos activos no mantienen una relación estable a largo plazo. El estudio destaca que Bitcoin opera como un mercado independiente caracterizado por alta volatilidad, a diferencia del oro, que es un activo refugio maduro. Los datos históricos sugieren que los movimientos del mercado de Bitcoin no están vinculados de manera confiable al desempeño del oro, y sus fluctuaciones de precio están más alineadas con las tendencias del mercado bursátil. Los hallazgos enfatizan la importancia de centrarse en factores específicos del mercado, como la estructura de derivados y el agotamiento del sentimiento, para identificar los puntos bajos del mercado de Bitcoin, en lugar de hacer analogías con otras clases de activos.