Los satélites Starlink han logrado con éxito el seguimiento continuo del Starship de SpaceX, superando desafíos previos. Los satélites mantienen un enlace a través de una brecha en el plasma ubicada en la región de sotavento hacia la parte trasera del cohete. Este desarrollo representa un avance significativo en la tecnología de seguimiento satelital, permitiendo la monitorización en tiempo real de la trayectoria de la nave espacial.