StabIR, un emisor europeo de stablecoins, enfrentó una brecha de seguridad significativa cuando sus contratos EURR y USDR fueron atacados, lo que provocó pérdidas que superan los 10 millones de dólares. El ataque causó que ambos stablecoins se desanclaran en más del 20%, generando preocupaciones sobre su estabilidad. En respuesta a la brecha, se han congelado con éxito más de 100,000 dólares de los fondos robados. El incidente pone de manifiesto las vulnerabilidades persistentes en el sector de las stablecoins, lo que ha llevado a solicitar medidas de seguridad mejoradas para proteger los activos digitales.