Los precios del oro al contado subieron casi 30 dólares, alcanzando los 4,010 dólares por onza, tras la publicación de los datos de Gastos de Consumo Personal (PCE) de EE. UU. Los datos del PCE, un indicador clave de la inflación, influyeron en los movimientos del mercado, impulsando a los inversores hacia el oro como un activo refugio.