Los precios del oro al contado han casi borrado todas las ganancias del año, alcanzando los 4,320.30 dólares por onza el lunes, apenas por encima del precio de cierre del año pasado. El conflicto en curso en Medio Oriente, que ya lleva cuatro semanas, ha aumentado los riesgos de inflación debido al alza en los precios del petróleo, reduciendo la probabilidad de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal y otros bancos centrales. Esto ha impactado negativamente al oro, que ha caído durante ocho días consecutivos de negociación, marcando su mayor caída semanal desde 1983. El analista Kyle Rhoda sugiere un posible rebote a corto plazo para el oro, condicionado a los desarrollos geopolíticos que involucren a Estados Unidos e Irán.