Una discusión reciente destaca una posible desventaja de los ETFs de apuestas deportivas, sugiriendo que podrían eliminar la emoción que atrae a los apostadores a los mercados de predicción. La emoción de ganar una apuesta es un atractivo clave para muchos, y externalizar esta experiencia a un ETF podría disminuir su atractivo. Sin embargo, si estos ETFs ofrecen rendimientos excepcionales, podrían seguir atrayendo interés a pesar de la falta de participación directa.