La próxima oferta pública inicial (OPI) de SpaceX está generando un interés significativo en el mercado debido a su bajo flotante de aproximadamente el 4%, lo que podría provocar una posible presión alcista ya que los fondos indexados se verán obligados a comprar desde el segundo día. Esta situación hace que las posiciones cortas sean riesgosas, y algunos inversores son cautelosos respecto a operar el primer día debido a riesgos a la baja indefinidos. La OPI está valorada en alrededor de 135 dólares por acción, a pesar de que la estimación de valor justo de Morningstar es de 63 dólares, lo que genera preocupaciones sobre valoraciones infladas. La OPI está estructurada para permitir que los insiders salgan, con un 20% de las acciones desbloqueándose poco después del primer informe de ganancias y tramos adicionales desbloqueándose en los meses siguientes. Esto podría llevar a una debilidad en el mercado a pesar de un inicio fuerte. La narrativa de que la OPI drenará liquidez de las criptomonedas es descartada por algunos, quienes argumentan que probablemente afectará más a otras acciones a medida que los fondos ajusten sus carteras para incluir a SpaceX. A largo plazo, SpaceX es vista como una inversión prometedora debido a sus proyectos en cohetes, Starlink y xAI, aunque se anticipa un punto de entrada más favorable tras una posible caída.