El lanzamiento del cohete Falcon 9 de SpaceX el 20 de julio no logró despegar, marcando un revés poco común para la compañía. La misión, destinada a desplegar 24 satélites Starlink, fue abortada después de la ignición del motor sin que se produjera el despegue. Este es el segundo fallo reciente en un lanzamiento para SpaceX. En respuesta, SpaceX ha suspendido todos los lanzamientos de Starlink para priorizar la seguridad. El precio de las acciones de la empresa ha alcanzado un nuevo mínimo desde su cotización, reflejando las preocupaciones de los inversores sobre los recientes desafíos operativos.