El índice S&P 500 cayó aproximadamente un 1,7 % mientras se intensificaban las tensiones en torno al conflicto en Irán, disminuyendo las esperanzas de un alto el fuego. Esta caída contribuye a las pérdidas significativas en las acciones estadounidenses, con billones de dólares ya eliminados desde el inicio del conflicto. La situación en escalada ha aumentado la volatilidad del mercado, afectando el sentimiento de los inversores y provocando ventas masivas en varios sectores.