La policía surcoreana está investigando múltiples casos de "ataques de represalia financiados con criptomonedas" en los que los sospechosos fueron pagados en criptomonedas para cometer actos de vandalismo y acoso. Según se informa, los sospechosos recibieron pagos que oscilaban entre 300 y 600 dólares en criptomonedas por tareas como grafitis, vertido de desechos alimentarios, rociar heces en las casas de las víctimas y distribuir folletos difamatorios. Muchos de los sospechosos afirmaron no conocer la identidad de quienes los contrataron, y las asignaciones a menudo se coordinaban a través de Telegram.