La presidenta de la Fundación Solana, Lily Liu, ha provocado un debate al sugerir que las blockchains deberían reenfocarse en su propósito financiero original, descartando aplicaciones para consumidores como los juegos y Web3 como "intelectualmente perezosas". Liu sostiene que las finanzas siguen siendo el dominio más fuerte de la blockchain, citando la tokenización y el dinero programable como superiores a los sistemas financieros tradicionales. Sin embargo, los críticos argumentan que su visión es demasiado limitada, enfatizando que el potencial de la blockchain va más allá de las finanzas para incluir la propiedad digital y las economías creativas. Los comentarios de Liu surgen en medio de una caída en el interés del consumidor por las criptomonedas, con un enfoque institucional que se desplaza hacia valores tokenizados y stablecoins. Aunque el llamado de Liu a un reenfoque estratégico está alineado con las tendencias actuales del mercado, algunas voces de la industria advierten contra abandonar por completo las aplicaciones para consumidores. Argumentan que la blockchain debería servir como una infraestructura invisible para experiencias de usuario superiores, permitiendo un futuro donde el valor, la propiedad y la identidad estén integrados de manera fluida en el paisaje digital.