Silicon Valley ha anulado efectivamente una orden de prueba de IA emitida por Trump. La directiva, que tenía como objetivo establecer protocolos rigurosos de prueba para sistemas de inteligencia artificial, enfrentó una oposición significativa por parte de las principales empresas tecnológicas. Estas compañías argumentaron que la orden imponía cargas regulatorias innecesarias que podrían sofocar la innovación. Como resultado, la implementación de la orden se ha detenido, reflejando la influencia de la industria tecnológica en la configuración de la política de IA.