Una década después de la aparición de los Shadow Brokers, el misterio que rodea su identidad y la filtración de supuestas herramientas de hacking de la NSA sigue sin resolverse. El grupo, que surgió en 2016, liberó un conjunto de sofisticadas herramientas cibernéticas supuestamente robadas de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. A pesar de diversas especulaciones, incluyendo la posible implicación de informantes internos de la NSA o hackers vinculados a la inteligencia rusa, nadie ha sido formalmente acusado. La filtración tuvo repercusiones significativas, especialmente con el exploit EternalBlue, que fue utilizado como arma en grandes ciberataques como WannaCry y NotPetya, causando daños por miles de millones. El incidente subraya los riesgos de que las agencias de inteligencia acumulen vulnerabilidades, ya que las herramientas filtradas pueden tener impactos amplios y duraderos en la ciberseguridad global. Los investigadores continúan estudiando los materiales filtrados, descubriendo nuevas perspectivas incluso una década después.