Los estafadores están empleando una nueva táctica en el espacio de las criptomonedas al enviar pequeñas transacciones desde direcciones que se parecen mucho a las legítimas. Este método tiene como objetivo engañar a los usuarios para que copien y peguen la dirección incorrecta durante futuras transacciones. A diferencia de las estafas tradicionales, este enfoque no implica robar claves privadas, sino que se basa en una ingeniería social precisa para explotar los hábitos de los usuarios.