Los intercambios descentralizados (DEX) están evolucionando más allá de la funcionalidad básica de los contratos inteligentes para abordar los complejos desafíos de liquidez, latencia y protección contra el Valor Máximo Extraíble (MEV). A medida que los DEX ganan cuota de mercado frente a los intercambios centralizados, deben garantizar una liquidez profunda, minimizar la latencia y proteger a los usuarios de ataques MEV para mantener la confianza y satisfacción del usuario. Para lograr esto, los DEX se están enfocando en una arquitectura de sistema robusta que incluye la división automática de órdenes entre pools, agregadores de liquidez y medidas de seguridad integrales. Estas medidas incluyen la monitorización de anomalías de liquidez, la implementación de controles automáticos de riesgo y la provisión de una guía clara para los usuarios sobre los procesos de transacción. Al priorizar la infraestructura y la experiencia del usuario, los DEX buscan ofrecer la velocidad, claridad y conveniencia que los usuarios esperan de las plataformas centralizadas, asegurando su viabilidad a largo plazo en el ecosistema de finanzas descentralizadas.