Sam Altman, CEO de OpenAI, enfrentó dos ataques a sus residencias en San Francisco durante fines de semana consecutivos. El 10 de abril, Daniel Moreno-Gama, un pesimista de la IA, lanzó un cóctel molotov al apartamento de Altman y luego amenazó con incendiar la oficina de OpenAI. Fue arrestado y acusado de intento de asesinato y incendio provocado. Dos días después, un tiroteo desde un vehículo apuntó a otra de las residencias de Altman, lo que llevó al arresto de Amanda Tom y Muhamad Tarik Hussein, quienes fueron acusados de disparo negligente de un arma de fuego. Estos incidentes resaltan las crecientes tensiones en torno a las narrativas sobre la seguridad de la IA. Se informa que las acciones de Moreno-Gama estuvieron motivadas por temores de desalineación de la IA, un tema que se refleja en la literatura principal sobre seguridad de la IA. Altman, quien ha enfatizado públicamente los riesgos existenciales de la IA, reconoció haber subestimado el poder de las narrativas públicas en una publicación de blog tras los ataques. Los eventos subrayan las crecientes preocupaciones de seguridad para los ejecutivos tecnológicos, con un aumento significativo en el gasto en seguridad corporativa en los últimos años.