Una mujer de 46 años de Kursk, Rusia, fue víctima de una estafa de inversión en criptomonedas, transfiriendo 28 millones de rublos a los estafadores. Según informes policiales, la estafa duró aproximadamente un año, durante el cual los perpetradores contactaron a la víctima a través de aplicaciones de mensajería, haciéndose pasar por residentes de un país árabe. La atrajeron con promesas de altos rendimientos de las inversiones en criptomonedas y asistencia para reubicarse en el extranjero, convenciéndola de descargar aplicaciones específicas y realizar transferencias continuas. La víctima vendió tres propiedades, un automóvil y lingotes de oro, e incluso contrajo deudas para financiar estas inversiones. Finalmente, cuando sus fondos se agotaron, los estafadores desaparecieron, dejándola con pérdidas financieras significativas.