Se informa que los gobiernos globales y los bancos centrales están aumentando la liquidez en un 8% anual para gestionar la deuda, lo que conduce a una devaluación oculta de las monedas fiduciarias. Esto, combinado con la inflación, crea una tasa de obstáculo del 11% para las inversiones. Se insta a los inversores a reevaluar sus estrategias, ya que la diversificación tradicional puede no ser suficiente para mantener la riqueza bajo estas condiciones.