La ambigüedad regulatoria en torno a las stablecoins está creando desafíos para los bancos tradicionales, lo que podría ampliar su desventaja en comparación con las empresas de criptomonedas. Colin Butler de Mega Matrix destacó que los bancos son reacios a invertir en infraestructura de stablecoins debido a clasificaciones poco claras, como si las stablecoins serán consideradas depósitos o valores. Esta incertidumbre limita las capacidades de despliegue de los bancos, mientras que los intercambios de criptomonedas ofrecen rendimientos competitivos sobre los saldos en stablecoins, atrayendo a los usuarios. Fabian Dori de Sygnum señaló que, aunque esta competencia aún no ha provocado salidas significativas de depósitos, la situación podría cambiar si las stablecoins son reconocidas como "efectivo digital productivo." La zona gris regulatoria permite a las empresas de criptomonedas mayor flexibilidad, mientras que los bancos enfrentan restricciones, lo que podría impulsar la actividad de stablecoins al extranjero si los rendimientos se limitan.