Ray Dalio, en un ensayo navideño, enfatizó la importancia de los principios como activos fundamentales y la relevancia del capital social. Describió los principios como algoritmos que guían la toma de decisiones y la cooperación, al tiempo que abordó los conceptos de bien y mal desde la perspectiva de las externalidades y el riesgo moral. Dalio destacó el papel de la religión como una herramienta de gobernanza, pero abogó por un enfoque universal y no sobrenatural para fomentar el bienestar colectivo y restaurar el consenso ético.