En el primer trimestre, se quemaron un total de 10.83 billones de tokens, lo que resultó en una tasa de deflación anual que supera el 5.5%. Esta reducción significativa en la oferta de tokens destaca los esfuerzos continuos para gestionar la inflación dentro del ecosistema. El mecanismo de quema es un enfoque estratégico para aumentar la escasez y el valor potencial de los tokens restantes.