Las monedas de privacidad como Monero (XMR) y Zcash (ZEC) están experimentando un resurgimiento en 2026, impulsado por una mayor demanda de los inversores por el anonimato en la cadena. Monero ha alcanzado nuevos máximos históricos, señalando un cambio en el sentimiento de los inversores hacia activos centrados en la privacidad. Esta tendencia sugiere que la privacidad se está convirtiendo en un componente central de la infraestructura Web3, evolucionando desde transferencias no rastreables hacia la divulgación selectiva. A pesar de los desafíos regulatorios, como la directiva DAC8 de la UE y la prohibición de monedas de privacidad en los EAU, los expertos creen que la demanda de privacidad continuará creciendo. Estas regulaciones pueden empujar a los usuarios hacia intercambios descentralizados y herramientas de autocustodia, reforzando la resiliencia de las redes de privacidad. Los líderes de la industria argumentan que los protocolos exitosos equilibrarán la privacidad con el cumplimiento normativo, asegurando el control del usuario mientras cumplen con los requisitos regulatorios.