La policía filipina en la ciudad de Pasay rescató con éxito a un ciudadano chino secuestrado el 16 de enero, arrestando a dos sospechosos chinos en el lugar. La operación se inició después de que un amigo de la víctima recibiera un mensaje de auxilio y alertara a las autoridades. El mensaje indicaba que la víctima estaba retenida por cuatro individuos chinos armados y había sido obligada a transferir aproximadamente 400,000 dólares en criptomonedas, junto con un pago adicional de 14,000 dólares. A pesar de estos pagos, los sospechosos continuaron exigiendo más dinero, amenazando con vender los órganos de la víctima o traficarlo a otro país si no se cumplían sus demandas.