Los inversores extranjeros están acudiendo en masa a las acciones estadounidenses en niveles sin precedentes, con asignaciones de capital que alcanzan el 63%. Esto representa un aumento significativo, duplicando los niveles observados después de la crisis financiera de 2008 y superando el pico durante la burbuja puntocom. Este auge destaca una sólida confianza en el mercado estadounidense, ya que los inversores internacionales buscan capitalizar su potencial de crecimiento.