Un estudio reciente de OpenAI sobre más de 900 ocupaciones sugiere que la IA podría no provocar un desempleo masivo como se temía. El informe destaca que, aunque trabajos como la entrada de datos y el servicio al cliente enfrentan altos riesgos de automatización, los trabajadores en estos campos están aprovechando la IA para aumentar la productividad, realizando tres veces más tareas que aquellos en empleos de bajo riesgo. Esto ha resultado en un crecimiento más lento del desempleo en los sectores de alto riesgo. El estudio atribuye esto a la "elasticidad del consumo", donde la mayor eficiencia gracias a la IA conduce a una mayor demanda de servicios, lo que podría compensar la pérdida de empleos. El informe clasifica los trabajos en cuatro grupos: 18% en alto riesgo, 46% mínimamente afectados, 24% que pueden reducirse pero necesitan supervisión humana, y 12% que se espera crezcan debido a la IA.