Las acciones tecnológicas estadounidenses experimentaron una venta masiva significativa tras la decisión de OpenAI de retrasar su oferta pública inicial (OPI) hasta el próximo año, lo que generó preocupaciones en el mercado. El retraso, atribuido a la mayor volatilidad en las acciones de inteligencia artificial y al débil sentimiento del mercado, ha provocado una caída más amplia en los sectores de chips y almacenamiento. El análisis de JPMorgan sugiere que el aplazamiento genera dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en infraestructura de IA, lo que podría disminuir el entusiasmo por la financiación tanto en los mercados primarios como secundarios. Esto podría ralentizar la expansión de la infraestructura informática de IA y el gasto de capital a lo largo de la cadena de suministro.