Según un informe del Financial Times, OpenAI y Google estarían vendiendo modelos avanzados de inteligencia artificial a empresas tecnológicas chinas que están en la lista negra del gobierno de Estados Unidos. Este desarrollo genera preocupaciones sobre el cumplimiento de los controles de exportación de EE.UU. y el potencial uso de tecnología sensible por entidades consideradas un riesgo para la seguridad nacional. El informe destaca la tensión continua entre Estados Unidos y China respecto a la transferencia de tecnología y la propiedad intelectual. La participación de grandes empresas tecnológicas estadounidenses en la provisión de capacidades de IA a compañías chinas en la lista negra podría conducir a un aumento del escrutinio y desafíos regulatorios.